... cuando veo a través del vaso, veo a través del tiempo... dice una canción que conocí hace poquito más de un año. En ese entonces, el vaso me significaba otra cosa. Todo era muy nuevo para pensar en el tiempo, y los deseos a ratos de que este pasara rápido, y a otros ratos de que se demorara siglos y siglos. Es increíble como no olvido colores, olores y sonidos, donde caminaba extraña en tierras con una gente que no me recuerda.
Hoy veo desde afuera del vaso, y logro darme cuenta del tiempo. Este tiempo que ha ido pasando, donde pareciera ser que desde el banquito a luz de media tarde, como anciana mujer que ya prescinde del 100% de los acontecimientos que le suceden, veo pasar los días, sin ni siquiera moverme de estas transversales tablas que me soportan ahora. Veo cómo han cambiado las fachadas de estas casas, cómo se han ennegrecido, cómo se han descascarado, cómo se han ido cayendo las admiradas ventanas, las puertas carcomidas.
Y como si tuviera una nueva ocupación repaso hojas de este cuaderno de las más recientes noticias, donde me veo luchando con el viento en contra, que me susurra todas esas cosas que veo, penetran mi piel pero que evito. Cierro los ojos ante una tina que se rebalsará en cualquier momento y espero entregada el instante en que el agua desbordada me toque los pies, luego las rodillas y entonces sean las cascadas de mis ojos las que llenen esta compacta habitación.
No puedo hacer nada, ante años de sonrisas. Nada, ante años de sensaciones que vienen a interrumpir cada día. Nada, más que taparme los oídos con esta esperanza ciega, mirar en 45 grados y suspirar, porque nunca me ha caracterizado la valentía de afrontar uno que otro fracaso, cuando quizá ahora sea el monto mayor. No busco idealizar lo que he aprendido a enfrentar como normal. ¿Cómo evito esos ojos que cambian con solo echar atrás la cuenta? ¿Cómo se edita este material, esta información heterogénea, que un día me hace caminar cantando y los otros me duermo entre las más horribles conclusiones?
No se si se ve mejor el tiempo dentro o fuera del vaso. Quizá debería no pasar el tiempo. Quizá debería dejar de fijarme en lo que no soy, y decir basta. O quizá no pasará nada.
martes, 31 de julio de 2007
viernes, 29 de junio de 2007
des-enredada...
Hace algún tiempo, extrañaba un par de carcajadas y palabras inigualables, extrañaba conversaciones con extraños sobre cosas que no son nada. No esperaba encontrarme en un lugar no cotidiano; luego cambiaron los sujetos y cambiaron los lugares, pero se mantienen algunos sentimientos miserables: ya no siento muchas cosas que he ido dejando en el camino para quitarme el peso; ya no recuerdo olores ni sabores que antes me configuraban la vida; es la piel quemada por el frío que pierde su sensibilidad, su tacto, su humanidad.
Es entonces, cuando aparece un dulce de frambuesa entre otros de licor que no me gustan a pesar de que nunca los he probado! Pasan los trenes y me doy cuenta que existe un mundo paralelo de seres distintos; he leído un montón de libros de pensamientos diversos, y aún así sigo creyendo en los míos. Remo en un océano ingenuamente hasta "llegar al horizonte". Estoy muy naranja para ser verde, pero aún así todavía demasiado lejos del rojo.
Ahora puedo asimilar que nunca leí entrelíneas a pesar de encontrarme a centímetros: "Dentro de nuestras actas aparece que sirves para todo, con tus niveles..."; así me orientaron, así crecí. Ese fue el vaticinio que desembocó un sistema de años y años... y ahora se derrumba, como mis ídolos y sus ídolos: mil cosas que no decían nada, amargo trago que se digiere tardío.
Poco se puede hacer ahora, el plato ya está servido. Me disculpan si a ratos quiero levantarme de la mesa, es sólo por un momento breve. Dudo mucho que sea capaz de dedicarme al ayuno, nunca me he atrevido, me lo impide un miedo tan grande como el de guardarme un abrazo predestinado.
Tal vez si tan sólo me quedara aquí, sentada en este pedacito de nube, mirando la lluvia caer por debajo.
Es entonces, cuando aparece un dulce de frambuesa entre otros de licor que no me gustan a pesar de que nunca los he probado! Pasan los trenes y me doy cuenta que existe un mundo paralelo de seres distintos; he leído un montón de libros de pensamientos diversos, y aún así sigo creyendo en los míos. Remo en un océano ingenuamente hasta "llegar al horizonte". Estoy muy naranja para ser verde, pero aún así todavía demasiado lejos del rojo.
Ahora puedo asimilar que nunca leí entrelíneas a pesar de encontrarme a centímetros: "Dentro de nuestras actas aparece que sirves para todo, con tus niveles..."; así me orientaron, así crecí. Ese fue el vaticinio que desembocó un sistema de años y años... y ahora se derrumba, como mis ídolos y sus ídolos: mil cosas que no decían nada, amargo trago que se digiere tardío.
Poco se puede hacer ahora, el plato ya está servido. Me disculpan si a ratos quiero levantarme de la mesa, es sólo por un momento breve. Dudo mucho que sea capaz de dedicarme al ayuno, nunca me he atrevido, me lo impide un miedo tan grande como el de guardarme un abrazo predestinado.
Tal vez si tan sólo me quedara aquí, sentada en este pedacito de nube, mirando la lluvia caer por debajo.
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lunes, 7 de mayo de 2007
Hoy supe algo...
Hoy supe que el Señor Muy Alto de Bigotes tiene un celular negro. Supe también que tomó la línea 4 del metro, con dirección Plaza de Puente Alto, en la estación Tobalaba, a eso de las 9:30 PM. Lo vi acompañado de una chica, que no le soltaba la mano mientras bajaban la larga y concurrida escalera.
Sé que tiene un estilo especial para hablar, del cual nos reímos un ratito, porque somos malos!. Sé que habla fuerte por celular cuando se encuentra en público. Lo escuché decir que tiene un problema con unas cortinas que nunca se encargaron de arreglar. Sé también que tiene un compadre, llamado Juan, que contesta el teléfono un día lunes en la noche, con el cual se encargará de las cortinas mañana.
Sé que quizá no debería haber prestado tanta atención a lo que el Señor Muy Alto de Bigotes decía. Sé que invadí su privacidad y casi me metí en su teléfono. Pero creo también tener la certeza, de que nunca más escucharé su estilo especial de hablar y no olvidaré sus descuidados bigotes.
Sé que tiene un estilo especial para hablar, del cual nos reímos un ratito, porque somos malos!. Sé que habla fuerte por celular cuando se encuentra en público. Lo escuché decir que tiene un problema con unas cortinas que nunca se encargaron de arreglar. Sé también que tiene un compadre, llamado Juan, que contesta el teléfono un día lunes en la noche, con el cual se encargará de las cortinas mañana.
Sé que quizá no debería haber prestado tanta atención a lo que el Señor Muy Alto de Bigotes decía. Sé que invadí su privacidad y casi me metí en su teléfono. Pero creo también tener la certeza, de que nunca más escucharé su estilo especial de hablar y no olvidaré sus descuidados bigotes.
martes, 1 de mayo de 2007
enchúlame la bitácora...
martes, 10 de abril de 2007
Balance de un día gris, como esta piedra...

1. Ojalá todos se callaran un rato...
2. En otra vida, hubiese bailado breakdance.
3. Mucho frío con algunas gotas de lluvia al mediodía, seguidas por un radiante sol con forma de abrazo.
4. Necesito harta plata -> $$$$$$$$$$
5. Hoy me acordé del primer texto que escribí, era un poquito violento.
6. Tengo que programarme un nuevo horario, que contemple cosas realmente importantes.
7. Mejor me hubiese quedado durmiendo :S
domingo, 8 de abril de 2007
in my life...
Flotando en una tarde larga de domingo de chocolates, me siento una vez más a escribir. Haciendo un recuento de los últimos días de fin de semana largo, caigo en la cuenta de que se fueron 4 días destinados a medio trabajo, medio descanso.
Partieron meditativos en una micro, aunque según recuerdo lo que me decía un antiguo y apreciado compañero de colegio, nunca es posible meditar si el ambiente no te proporciona las condiciones adecuadas, mientras cruzaba sus piernas en posición como para decir:"ooooms"
Cierto o no, la cuestión es que me puse a escribir, entre frenazos y tiritones proporcionados por un improvisado bus-micro alimentador, que para mi infortuna, me tocaron amarillos por el sector donde vivo, quitándome toda posibilidad con anticipación, a sentirme en un "nuevo sistema de transportes".
En fin, al principio de esta semana y sentada junto a la rayada ventana, llegaba a conclusiones tales como: "descubro que 4 años de depresiones varias se disfrazan en una forma de afrontar los días, si hoy me despierto triste me auto-infrinjo poca energía y baterías bajas"... ..."voy basando los hechos según la canción que resulta de este shuffle, podría descargarme mirando feo a quien pasa a mi lado"... pero justo cuando terminaba de poner el punto en esta frase, levanto la vista y reconozco una mirada de una de esas personas que "ubicas" pero no te atreves a saludar, sintiéndote incapaz de abusar de la confianza pero a la vez tonta por no haber saludado, si entre millones de personas, una mirada amable nunca sobra. Bajo la vista y la sumerjo entre las letras chuecas que resultaron de las imperfecciones de las calles.
Pasan los días entre: la música muy fuerte de una buena tocata, que me deja 3 días con un oído pensando que mi cercanía al parlante derecho finalmente no era una posición estratégica en el recinto; una girla's night de copuchas, actualizaciones, juegos y cortometraje con mis nenas chicas; una tarde completa de sonrisas y regaloneos con "the one for me" que aparte de agradecer, la tomo como recarga para empezar una fea semana; y una noche de café, cigarros, bromas y vouyerismo, en la casa de la pequeña oscura.
Terminan estos cuatro días en los que descubro que debería haber dormido más, trabajado antes y comido menos (aunque mi nueva amiga, la balanza, me cuenta que bajé 2 kilos comiendo, raro!); entre chocolates y una canción de disco antiguo, donde unos en ese entonces jóvenes y hippies Beatles me sacan palabras de la boca para cantar:
"There are places I'll remember
All my life though some have changed
Some forever not for better
Some have gone and some remain
All these places have their moments
With lovers and friends I still can recall
Some are dead and some are living
In my life I've loved them all"...
De la canción In my life del, en mi opinión, más hippie de sus discos: Rubber Soul, escrita un 3 de Diciembre de 1965. En esos años, 4 días se me hubiesen ido en hechos más psicodélicos, nunca es malo soñar un poquito.
Partieron meditativos en una micro, aunque según recuerdo lo que me decía un antiguo y apreciado compañero de colegio, nunca es posible meditar si el ambiente no te proporciona las condiciones adecuadas, mientras cruzaba sus piernas en posición como para decir:"ooooms"
Cierto o no, la cuestión es que me puse a escribir, entre frenazos y tiritones proporcionados por un improvisado bus-micro alimentador, que para mi infortuna, me tocaron amarillos por el sector donde vivo, quitándome toda posibilidad con anticipación, a sentirme en un "nuevo sistema de transportes".
En fin, al principio de esta semana y sentada junto a la rayada ventana, llegaba a conclusiones tales como: "descubro que 4 años de depresiones varias se disfrazan en una forma de afrontar los días, si hoy me despierto triste me auto-infrinjo poca energía y baterías bajas"... ..."voy basando los hechos según la canción que resulta de este shuffle, podría descargarme mirando feo a quien pasa a mi lado"... pero justo cuando terminaba de poner el punto en esta frase, levanto la vista y reconozco una mirada de una de esas personas que "ubicas" pero no te atreves a saludar, sintiéndote incapaz de abusar de la confianza pero a la vez tonta por no haber saludado, si entre millones de personas, una mirada amable nunca sobra. Bajo la vista y la sumerjo entre las letras chuecas que resultaron de las imperfecciones de las calles.
Pasan los días entre: la música muy fuerte de una buena tocata, que me deja 3 días con un oído pensando que mi cercanía al parlante derecho finalmente no era una posición estratégica en el recinto; una girla's night de copuchas, actualizaciones, juegos y cortometraje con mis nenas chicas; una tarde completa de sonrisas y regaloneos con "the one for me" que aparte de agradecer, la tomo como recarga para empezar una fea semana; y una noche de café, cigarros, bromas y vouyerismo, en la casa de la pequeña oscura.
Terminan estos cuatro días en los que descubro que debería haber dormido más, trabajado antes y comido menos (aunque mi nueva amiga, la balanza, me cuenta que bajé 2 kilos comiendo, raro!); entre chocolates y una canción de disco antiguo, donde unos en ese entonces jóvenes y hippies Beatles me sacan palabras de la boca para cantar:
"There are places I'll remember
All my life though some have changed
Some forever not for better
Some have gone and some remain
All these places have their moments
With lovers and friends I still can recall
Some are dead and some are living
In my life I've loved them all"...
De la canción In my life del, en mi opinión, más hippie de sus discos: Rubber Soul, escrita un 3 de Diciembre de 1965. En esos años, 4 días se me hubiesen ido en hechos más psicodélicos, nunca es malo soñar un poquito.
sábado, 31 de marzo de 2007
Cavando.. Track 21
I keep straining my ears to hear a sound.
Maybe someone is digging underground,
or have they given up and all gone home to bed,
thinking those who once existed must be dead.
New York Meaning Disaster, 1941 - The Bee Gees
Un pedacito del desastre, que fue el derrumbe de una mina, ocurrido en el New York del año 1941.
Todo el tiempo tratando de escuchar esos sonidos que quieren llamar la atención, no quisiera dejar nada olvidado bajo tierra. Como las raíces que van abriéndose camino entre las rocas, pero sin olvidar que sin ellas, ni tronco, ni ramas, ni flores, ni frutos.
Maybe someone is digging underground,
or have they given up and all gone home to bed,
thinking those who once existed must be dead.
New York Meaning Disaster, 1941 - The Bee Gees
Un pedacito del desastre, que fue el derrumbe de una mina, ocurrido en el New York del año 1941.
Todo el tiempo tratando de escuchar esos sonidos que quieren llamar la atención, no quisiera dejar nada olvidado bajo tierra. Como las raíces que van abriéndose camino entre las rocas, pero sin olvidar que sin ellas, ni tronco, ni ramas, ni flores, ni frutos.
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